Especies de Agapornis

hypermarkup January 6th, 2009

Al referirnos a los Agapornis (Selby, 1836), debemos tener en cuenta que este grupo es un género de psitácidos que incluye 9 especies, que vemos aquí organizadas según su filogenia, es decir, su relación de parentesco según la evolución que han seguido:

agapornis-filogenia

Los cuatro primertienen un aillo ocular blanco característico (la imagen corresponde a Agapornis lilianae):

En cuanto a Agapornis swinderniana, se trata de una especie más alejada genéticamente de las ocho restantes, y debería ser clasificada en otro género. A la vista está la diferencia morfológica de estos individuos:

De hecho, no es posible la cría en cautividad de esta especie, ya que su dieta se basa exclusivamente en higos, y tampoco se han creado mutaciones de colores ni híbridos con otros Agapornis.


Diferencia de sexos en el Agapornis roseicollis

Psittacula October 17th, 2008

Los agapornis roseicollis son unas aves en las que el dimorfismo sexual es inaparente entre ambos ejemplares de los diferentes sexos, por lo que no podremos distinguir a simple vista del ave  si es macho o hembra. Para ello, tendremos que coger al porni adecuadamente, ponerlo boca arriba y palpar con la yema del dedo índice la separación entre los huesos de la pelvis. Ponemos el dedo justo entre las patas del agaporni y vamos palpando, con suavidad para evitar dañar al animal, subiendo hacia arriba hasta que notemos unos huesecillos entre los que hay un pequeño espacio. Si en ese espacio cabe la yema del dedo y tiene un tacto como extensible*, será hembra. Si está rígido y no cabe la yema del dedo, tendremos un macho. Hay que tener en cuenta que este método, claramente, no es fiable al 100%.

Los ejemplares jóvenes (hasta, aproximadamente, 7 u 8 meses) no se pueden sexar mediante este método, tan solo por análisis del ADN o por sonda que lo determine.

Agapornis roseicollis muy joven


Cria y reproducción del agapornis roseicollis

Psittacula September 26th, 2008

Cría y reproducción

Una pareja ya formada de estos inseparables, los más criados y más prolíficos, puede causar muchas alegrías; es muy bonito ver crecer el fruto del amor que sienten ambos progenitores el uno por el otro y ver como se entregan al máximo por sus pequeñines. La cría se puede llevar a cabo tanto en jaula como en pajarera, pero siempre es mejor el máximo espacio posible, y obviamente, unas óptimas condiciones de vida y alimenticias. Una vez establecidas las parejas, sería conveniente separarlas de otros agapornis y aves, ya que al ser tan agresivos, se convierten todavía más en su época de cría y solo consienten la presencia de su pareja. Son aves que, al contrario que los periquitos y las ninfas o carolinas construyen un nido muy elaborado y con mucho material, por lo que hay que proporcionarles habitualmente hojas de palmera. La hembra, principalmente, es la que construye el nido. Para ello, mordisquea y corta las hojas de palmera con su pico, muy afilado, y se las coloca entre las plumas de la rabadilla. Cuando lleva una cantidad suficiente, entra en el nido. Construye un recoveco en la parte trasera del nido donde pondrá de 4 a 6 huevos blancos completamente. La hembra los incubará durante tres semanas. Durante este periodo, habrá que suministrar con más frecuencia fuentes de calcio.

Una vez pasado el tiempo de incubación, nacerán los polluelos con orden de puesta, de igual modo que los periquitos. Los padres los alimentarán durante un mes dentro del nido y seguirán otros 20 días una vez los polluelos comiencen a salir del nido. A partir de esta edad, los padres prepararán una nueva nidada y los pichones, ya jóvenes se independizarán.


collis


Ataque a nidada de periquitos

Psittacula September 21st, 2008

Hace tres semanas ocurrió algo que me gustaria compartir.

Todo gira en torno a una nidada de 6 periquitos (en teoría 7, pero uno lo había sacado la semana anterior para empapillarlo). Estos están en la pajarera grande donde conviven con ninfas, 3 agapornis (y su pichón) y un buen puñado de pequeños exóticos. Llegué allí y me dispuse a comenzar la revisión de los nidos para ver las novedades y el avance en el desarrollo de todos los pequeños.

Primero miré el nido de los roseicollis donde el peque estaba en perfectas condiciones , y con un notable tamaño desde la ultima revisión fruto del buen cuidado de su padre y de su madre, que se dedican solo a el (claro, es hijo único, que morro). Pero, cuando fui a ver el nido de los periquitos que antes he comentado, me di cuenta de que uno de los pichones, un pequeño verde diluido ala-clara precioso estaba mutilado justo debajo, aunque sorprendentemente vivo en relación a la gravedad de sus heridas. El responsable? La territorialidad de los agapornis… Me dispuse a evaluar el daño para ver si existía alguna posibilidad de salvarlo, pero era obvio que no le quedaba mucho tiempo. Estaba penoso y al verlo se me habían revuelto las tripas por el sufrimiento que debía de estar pasando. El pico le había sido arrancado de cuajo y solo sobresalía la lengua de la cavidad bucal que estaba descubierta. La cabeza en sí era toda una profunda herida y los mordiscos que presentaba en las patas, sangrantes, imposibilitaban todo movimiento. Rápidamente fui a mirar el nido pero el escenario fue asqueroso (por así decirlo) todos los demás estaban muertos. 1, 2, 3… y 4. No me di cuenta de que solo habían 4 periquitos hasta un rato después (el que había sobrevivido ya había muerto), limpiando y desinfectando el nido.

Bajé corriendo a la pajarera y miré en todos los rincones en busca del más pequeño de los periquitos, con la esperanza de que siguiera con vida. Debajo de una piedra que se encuentra en el ponedero de las gallinas vi que asomaban unas plumas verdes manchadas de sangre. No esperaba que estuviese aun vivo pero lo estaba. A parte de las heridas, (una en la cabeza y una rotura que deformaba el pico) no se le veía tan moribundo como al otro. Estaba un poco decaído, aunque era optimista.

Por supuesto, ni me lo pensé. Le desinfecté las heridas y, aprovechando mis conocimientos de Medicina Tradicional China, le di Reiki y masaje Shen Shu en la zona de especie. Los resultados fueron impresionantes. En 20 minutos ya no estaba apático y se movía bien.

Debido al tremendo golpe y desgarro en el pico, toda la zona inferior estaba muy muy inflamada y roja. Para prepararle la comida, en vez de utilizar agua, hice una infusión con propóleo y manzanilla, antiinflamatorios naturales, y le di la papilla por primera vez.

A día de hoy, ya no tiene inflamación, las heridas ya se han curado del todo y su estado es magnífico.
Estas son las fotogrías tras la primera sesion de Reiki.






El agapornis roseicollis

Psittacula September 11th, 2008

Los inseparables de rostro melocotón, conocidos comúnmente por su nombre científico, agapornis roseicollis son aves muy divertidas, sin duda. Y sus travesuras no dejarán lugar al aburrimiento tanto como si tenemos aves criadas por los padres como un ejemplar papillero. Son aves cuyo precio no es muy elevado en las especies más comunes, (refiriéndonos a los agapornis/inseparables en general), personata, fischer y roseicollis. Entre las parejas, una vez establecidas, existe un fuerte vínculo amoroso que durará para toda la vida a no ser que uno de ellos muera. Si esto ocurriera, hay ocasiones que se produce tal decaída en el ave viuda que es muy difícil emparejarla con otro ejemplar y más incluso que lleven a cabo una cría. Tienen una carácter muy fuerte y necesitan tener el control de todo cuanto les rodea, lo que les convierte en aves muy pendencieras enfrentándose incluso con loros y aves que les duplican en tamaño, por lo que hay que tenerlos separados del resto en jaulas aparte. Un día, uno de los nidos de las jaulas donde se encuentran los agapornis se calló, dejando un agujero lo suficientemente grande para dejar paso a los agapornis, que se salieron de la jaula sin pensarlo. Cuando me di cuenta, habían causado dos bajas entre los diamantillos, el ave de la que más ejemplares tengo. Cabe decir que las fotografías que tengo de agapornis están tomadas desde dentro del aviario pero por fuera de la jaula independiente de los agapornis, por lo que no se apreciarán muy bien.

Descripción

Pequeño loro, es ligeramente corpulento para su tamaño, al contrario que los periquitos, tan esbeltos. Mide entre 14 y 16 centímetros de longitud entre los cuales no se encuentran las plumas caudales y la cola, pues son muy pequeñas y apenas sobresalen. Poseen gran cantidad de variaciones en su coloración siendo la segunda especie con más mutaciones en cautividad tras el periquito. Poseen un pico de tamaño medio comparado con la medida de la cabeza, redondeada y cubierta por la parte superior que puede ser roja o amarilla canela en la mutación aqua.

En la coloración ancestral, el agapornis roseicollis está cubierto por un color verde por todo el cuerpo, tanto por la parte dorsal como ventral sin apenas aclaraciones en las diferentes partes del plumaje. A partir de la frente, comienza un color rosado que se extiende mientras se aclara y se mezcla con el verde atravesando la cara hasta el buche. La cola es azul celeste oscuro con motas alargadas de color naranja apreciables cuando vuela. El pico, es de un color carne suave, diferente a las tres especies restantes más conocidas, fischer, nigrigenis y personata, que lo tienen rojo. El agapornis cana, taranta, pullaria y swinderniana lo tienen con una coloración suave similar al roseicollis.

En la coloración aqua, el plumaje adopta un color azulado claro con un toque verdoso y la mascara roja que cubre la cabeza y se extiende por el cuello hasta el buche en la mutación ancestral se convierte en un amarillo acanelado muy claro que se va difuminando en un blanco a medida que se alarga por el cuello y el pecho.. La cola, al igual que en la variedad anterior, es de un azul ligeramente más oscuro que el azul extenso y homogéneo del cuerpo con manchas naranjas más claras y suavizadas en el contraste con el azul.

Lutino. La mutación lutina, en todas las aves es el color amarillo por el cuerpo con los ojos rojos. En los agapornis roseicollis, este amarillo está completamente extenso por todo el cuerpo, partes dorsal y ventral completas junto con la cola, en la que el color no varía como en las coloraciones descritas anteriormente. Las manchas en las plumas caudales son de un color rojizo anaranjado a juego con la máscara facial y los ojos, en los que este color solo se puede apreciar bien en las fotografías del ejemplar tomadas con un flash.

EL FACTOR OSCURO

El factor oscuro se traduce como una coloración oscura superpuesta a una mutación más común. Por ejemplo, un roseicollis puede ser de una variedad ancestral con factor oscuro, lo que significa que no es el verde llamativo de esta variedad, sino que es de un color bastante más apagado.

EL “PASTEL”

El pastel es una coloración similar al factor oscuro pero justamente lo contrario. Es una aclaración del color del plumaje en un blanco que difumina los colores. Una variedad preciosa, sobretodo en los fischer.

A partir de estas coloraciones más básicas se forman mezclas que pueden dar agapornis canelas, turquesas, arlequinados etc… muy bonitas mutaciones.